El Corazón del Comedor Escolar y las Manipuladoras de Alimentos
Detrás de cada plato servido en los comedores escolares hay historias inspiradoras de esfuerzo y vocación. En efecto, las manipuladoras de alimentos son actrices vitales en el Programa de Alimentación Escolar (PAE). Desde muy temprano en la mañana, ellas organizan, lavan, pican y preparan minuciosamente cada ración. Por lo tanto, garantizan la nutrición, energía y bienestar de miles de niños y jóvenes en el departamento del Valle del Cauca.


El Compromiso de las Manipuladoras de Alimentos con la Calidad e Inocuidad
Esta importante labor va mucho más allá de la cocina tradicional. En primer lugar, exige cumplir con estrictos protocolos de bioseguridad, indumentaria adecuada e higiene alimentaria. Además, incluye el control constante de la temperatura de almacenamiento y cocción de las materias primas. Sin embargo, estas mujeres se capacitan continuamente en manipulación e inocuidad de insumos. Para consultar las normativas vigentes sobre nutrición e higiene escolar en el país, puedes revisar la información oficial del Ministerio de Salud y Protección Social. En consecuencia, cada preparación no solo alimenta, sino que protege eficazmente la salud infantil.
Sazón, Cariño y Vínculo Comunitario
El comedor escolar brinda un espacio seguro, limpio y acogedor para toda la comunidad educativa. Por ende, los estudiantes reciben un balance óptimo de macronutrientes y micronutrientes esenciales para su desarrollo cognitivo. Asimismo, se benefician del afecto y la calidez de quienes las atienden día a día. Por esta razón, la entrega diaria de las personal de cocina fortalece la permanencia escolar en los municipios. En consecuencia, la deserción académica disminuye significativamente en la región gracias a esta alianza nutricional.
Generación de Empleo Formal y Desarrollo Regional para Manipuladoras de Alimentos
En la Fundación Fomento Social impulsamos decididamente el desarrollo socioeconómico regional. Por lo tanto, contratamos prioritariamente a personas de la misma comunidad donde opera el programa, reconociendo el liderazgo de las madres cabeza de familia. Por esta razón, generamos empleo formal, digno y seguro en zonas urbanas y rurales. En consecuencia, no solo mejoramos la calidad de vida de las manipuladoras de alimentos y sus familias, sino que también dinamizamos la economía local diariamente.
